¡Hola! 👋
Tal y como dice el título de esta entrada, hoy vamos a tratar una serie de cuestiones relacionadas con la interculturalidad. Toda persona está inmersa en una sociedad, y cada sociedad tiene una o diversas culturas en ella que hacen que vivas una realidad y que hace que te sientas identificado o no con dichas culturas, esto es a rasgos generales lo que llamamos una identidad cultural.
El concepto de IDENTIDAD CULTURAL abarca un sentido de
pertenencia a un grupo o comunidad, teniendo en común un conjunto de creencias,
valores y comportamientos específicos que la persona integra como suyos. Esto
permite distinguir unos colectivos de otros y así diferenciarse. Sin embargo, ¿es la identidad cultural algo positivo para la sociedad?
Hoy en día todavía es imperante la identidad hegemónica, es
decir, aquella en la que se tiene un estatus superior, que controla el poder y
los recursos e impone sus valores por encima de los demás. La principal causa sería
el etnocentrismo, ya que concede un valor superior a la cultura propia más que
a la ajena y se interesa por el otro desde el punto de vista de uno mismo, teniendo
como norma absoluta el propio modelo de cultura.
Tal y como se puede leer en el artículo de Edgard Weber
(1996) “La interculturalidad empieza por uno mismo”, cuando naces en un
colectivo o sociedad estás creciendo con una cultura que te condiciona a pensar
de una forma u otra, así pues, toda cultura es relativa, ya que está ligada a
las condiciones históricas propias y a estructuras lingüísticas propias de la
lengua. Consecuentemente, la lengua con la que se piensa está basada en un
contexto cultural concreto, por lo que determina el orden de pensamiento y el
orden de lo que se puede pensar.
El idioma no es suficiente o no sirve si no se conocen los
otros elementos de la otra cultura. Hay que entender los elementos culturales
propios de un país para saber interpretar y saber qué es lo que dice el otro.
Se dice que la perspectiva con la que tu cerebro ve la realidad es propia de tu
cultura. Por lo tanto, un mismo concepto o situación puede poseer diferentes
significados dependiendo de la cultura con la que se mire. Por ejemplo, los diferentes
colectivos como las mujeres, las personas con diversidad funcional o las personas
inmigrantes se verán diferentes dependiendo de la perspectiva cultural.
Otro de los ejemplos lo podemos apreciar en las ilustraciones
de “los Papalagi” que significa “hombres blancos”. Estas imágenes son interpretaciones
que han hecho de los discursos que Tiutavii, el jefe de una tribu samoana,
describe de sus experiencias durante un viaje a Europa a principios del siglo
XX. Como se puede ver en la primera ilustración, Tiutavii describe a las
ciudades, las casas, las calles y demás como islas de piedra, canastas de piedra,
grietas y las cosas que hay entre ellas. En la segunda ilustración, interpreta todo lo material como algo negativo, como algo que empobrece en lugar de enriquecer como se entiende en la cultura occidental. Esto refleja las
grandes diferencias culturales que existen entre un nativo y la cultura
occidental, puesto que se ven de manera muy diferente las cosas y situaciones que
se suelen dar por sentado en otras culturas, dependiendo de la cultura en la
que hayas nacido.
Así pues, lo que Weber propone es hacer una reflexión y darse
cuenta de que todas las culturas poseen una perspectiva propia que cada una
defiende como una realidad absoluta. Y es por esta razón por la que no puede
haber comunicación ni comprensión con el otro si no miramos desde otra óptica. Si
somos capaces de ver desde otras perspectivas o reconocer que hay otras interpretaciones
igualmente válidas de la realidad, sólo entonces podremos ampliar realmente esa realidad.
Por lo tanto, estaríamos hablando de un proceso de ACULTURACIÓN positivo, es
decir, transformar el sistema cultural propio adquiriendo nuevos valores
culturales que pertenecen a otra cultura distinta, siempre y cuando se haga
desde una perspectiva de adaptación e integración, para así que salgan
fortalecidos los diferentes grupos implicados. Sin embargo, este proceso
también puede llegar a ser visto como algo negativo por parte de culturas dominantes.
Es en este momento cuando debemos plantearnos el concepto de
interculturalidad y lo que ello conlleva.
La INTERCULTURALIDAD es un proceso el cual se basa en
establecer unas relaciones sanas y de respeto entre las personas de culturas
diferentes, haciendo que sumen en diversidad cultural y salgan fortalecidas
todas las personas o grupos implicados. En otras palabras, es la interacción
entre dos o más culturas, que se van alimentando de los estímulos externos que contiene cada una.
Uno de los conceptos que se puede confundir con interculturalidad
es la MULTICULTURALIDAD. Esta es la convivencia de dos o más culturas en un
mismo contexto, basado en el respeto pero sin que se vea favorecida la
interrelación entre los mismos.
Como exponen Alsina, M., Gayá, C. & Oller, M. (1997) en
su artículo, es importante cuestionar la noción de identidad cultural, y asimismo,
fragmentar el concepto para prender una alternativa diferente, que no es otra que la
pluralización de las identidades. Para poder fragmentar este concepto se debe
conocer primero a uno mismo, saber que nuestra identidad no es algo inapelable
sino que está compuesta por varios roles que van cambiando a lo largo de la
vida, y que por ende, la identidad de los demás también podrá sufrir cambios. Se pretende cambiar la visión que se tiene de diferenciarse de los grupos ajenos y asemejarse
a los propios por la de encontrar las diferencias existentes en el propio grupo
y ver las similitudes con el grupo ajeno. En definitiva, lo que plantean son
las “identidades múltiples, diversas, cambiantes y transversales”, enriqueciéndose
la identidad cultural mediante la pluralización.
En resumen, bajo mi punto de vista, a lo que se tiene que intentar llegar es
a la anastomosis, en otras palabras, llegar a la unión o a la desaparición de los límites culturales para hacer
identidades culturales híbridas, donde todos tengamos algo diferente y algo en común, pero seamos libres de decidir lo que somos o lo que queramos ser, sin ser juzgados por pertenecer a una cultura diferente a la que se tiene. Tal y como dice Rebeca Hwang en el vídeo, "un lugar donde las multiplicidades que tengan las puedan usar como una forma de encontrar coincidencias en un mundo que está más globalizado cada día. En lugar de sentirse ansiosos y preocupados por no encajar en esa única caja, o de que su identidad se vuelva irrelevante un día, puedan sentirse libres de experimentar y de tomar el control de su propia narrativa e identidad. Ayudar a crear un mundo donde las identidades ya no sean utilizadas para alejar a quienes se ven diferentes, sino para unir a las personas".
Y hasta aquí la entrada de hoy,
Nos leemos pronto...
¡Un Saludo! 😊
Y hasta aquí la entrada de hoy,
Nos leemos pronto...
¡Un Saludo! 😊
REFERENCIAS:
Weber, E. (1996). "La interculturalitat comença per un mateix" en dcidob, nº 56, junio-julio, 20-22,
Weber, E. (1996). "La interculturalitat comença per un mateix" en dcidob, nº 56, junio-julio, 20-22,
Alsina, M., Gayá, C. y Oller, M. (1997). De la identidad cultural a las identidades culturales. Revista Reflexiones. 57.1. 1-17.



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